Un buen amigo me pidió que le diseñase una tabla de skate, adoro ese mundo y me pareció todo un reto así que me puse manos a la obra.
Mi objetivo era crear algo verdaderamente singular, lleno de vida y color, digno de representar un deporte tan dinámico y vibrante. Quería que esta tabla fuera más que un simple objeto, quería que fuera un símbolo de unión y movimiento, una manifestación de la energía que fluye entre el patinador, la ciudad y su pasión.